Cómo preparar el cuestionario para la convocatoria de docentes en el exterior
3ªEdición

PRÓLOGO

ELOGIO DE LA TERMODINÁMICA

Ya tenemos con nosotros la tercera edición del libro Cómo preparar el cuestionario para la convocatoria de docentes en el exterior de José Manuel Maestre. El mayor halago que se puede hacer a un libro de oposiciones viene siempre de la mano de su utilidad. En este caso me atrevería a afirmar que no solo es una herramienta útil sino imprescindible. Voy a tratar de explicar dicha afirmación con una metáfora. Tenemos que recorrer un camino para llegar a conseguir nuestra plaza de docente en el exterior. Un camino áspero y lleno de piedras y vericuetos. Distinto a los caminos que transitamos diariamente en nuestra profesión. Los primeros kilómetros están plagados de baches y sorpresas legislativas, de preguntas sutiles y, a veces, malintencionadas, de matices leguleyos que no necesitamos en nuestras clases ni en nuestra vida cotidiana. Podemos echarnos a andar descalzos o en zapatillas. Podemos. Pero rápidamente nos damos cuenta de que los pies sufren y la marcha se ralentiza. Al final tenemos que detenernos. Echamos de menos un buen calzado, unas buenas botas de marcha. Pues bien, ese calzado IMPRESCINDIBLE para recorrer los primeros kilómetros de esta aventura lo vamos a encontrar en este libro de José Manuel.

            La segunda característica del libro es su carácter HOLÍSTICO. Continuemos con las comparaciones. El especialista focaliza su atención en un tejido, en un órgano, en un síntoma… Trata de comprender lo que le ocurre al enfermo, lo que ocurre en el mundo, a través de su mirada científica que controla las variables y pone en marcha los protocolos. Así ocurre con muchos compañeros y compañeras que afrontan el concurso con una mirada estrecha y localizada en una plaza, en sus variables que podemos encontrar en los documentos institucionales y en un protocolo de actuación (preparación) dividido en tres momentos: el cuestionario, el supuesto y la entrevista. José Manuel nos ofrece un camino de ida y vuelta desde el análisis de los cuestionarios a nuestra formación en el cuerpo legal de la AEEE y del Ministerio para construir un supuesto y para defender una entrevista. La visión que presenta está focalizada en el conjunto de la prueba y en nuestra necesidad de tener una formación sólida que podamos utilizar en cada uno de los tres momentos de la misma. Es un protocolo de intervención holística en el sentido que nos facilita una herramienta versátil y utilizable tanto para el cuestionario como para el supuesto y la entrevista.

            La AMENIDAD completa el círculo. ¿Quién ha dicho que los manuales de oposiciones deban ser aburridos? José Manuel utiliza los recursos estilísticos necesarios (encuentros epistolares, consejos inteligentes para profesores inteligentes…) para hacernos más ameno el camino. La amenidad no es una broma sino encontrar la felicidad en el corazón de la ascesis. Significa sonreír con las palabras mientras cambian nuestra cognición y nuestra acción en el mundo. Un relato ameno es siempre positivo y los relatos negativos que almacenamos en el módulo intérprete son tóxicos y paralizantes. Por ello, la prosa de José Manuel monta en bicicleta y nos lleva de paseo desde nuestra plaza de docentes en España a nuestra plaza de docentes en el exterior.

            Y ahora, tras señalar brevemente lo que el lector (y la lectora) va a descubrir muy pronto en el texto, voy a hablar de un tema que llevamos analizando José Manuel y yo desde hace un tiempo y que me ha pedido expresamente que aparezca en este prólogo. Se trata, como su propio título indica, del Elogio de la termodinámica.
 
            A raíz de la publicación del libro 16 Relatos que nos ayudan a conseguir una plaza de docente en el exterior, muchos compañeros y compañeras que han estado o están actualmente como docentes en el exterior me comentan que pueden estar de acuerdo con cinco de los seis primeros relatos que presento. Aceptan sin problemas que 1) no es un tema ni tan complicado ni tan imposible de estudiar (puesto que ellos/as mismos/as lo han hecho; 2) está claro que las plazas no están dadas (puesto que las suyas las ganaron con su esfuerzo); 3) la edad no es un condicionante (puesto que su edad no les condicionó); 4) los mitos y los ritos funcionan en la preparación, la prueba y la vivencia en el exterior como docentes (puesto que los han vivido en primera persona) y 5) en el exterior, como en el interior, la construcción de la felicidad es nuestra tarea principal. Sin embargo, el relato que desmiente y desmonta la leyenda urbana que nos cuenta que “el trabajo en el exterior es mucho mayor que en España”, encuentra grandes dificultades para ser entendido y despierta muchas resistencias para ser aceptado.
 
            En una de las conversaciones tenidas con José Manuel, sobre el trabajo que se hace en el exterior, le había comparado las horas que firmamos a principio de curso con la temperatura que marcan los termómetros, y las horas que sentimos que nos lleva nuestro trabajo con la sensación térmica.
 
            Nuestro horario en el exterior no es muy diferente a nuestro horario en España y eso es una realidad OBJETIVA, como los grados que marca el termómetro. En las Escuelas Europeas, programa que siempre ha tenido la fama de ser el que más horas nos obligaba a hacer, los horarios de secundaria son de 21 periodos más vigilancia. Pero los periodos son de 45 minutos por lo que en horas lectivas nos encontramos con 21 x 45 = 945 minutos que, divididos entre 60, hacen 15,75 horas lectivas a la semana. En términos objetivos, en ninguno de los centros o programas en los que yo he estado (Colegio Jacinto Benavente en Tetuán, Instituto Juan Ramón Jiménez en Casablanca, ALCE  de Australia en Sídney y  Liceo español Cervantes en Roma) los termómetros u horarios que se firman al principio de curso, han sido diferentes a los horarios que he firmado en la Comunidad Autónoma de Murcia.
 
             Los compañeros/as del exterior aluden entonces a todos esos factores que pasan de la temperatura a la sensación térmica, del horario firmado a la sensación de trabajar. Entonces aparecen las reuniones, las actividades complementarias y extraescolares, la inspección, los equipos directivos, las actividades de proyección de la lengua y la cultura españolas, las jornadas de puertas abiertas, los recreos y las salidas, las programaciones (anuales, trimestrales, quincenales, semanales, minutales…), las relaciones con los padres y madres… Y todas esos otros aspectos de nuestro trabajo con un marcado carácter SUBJETIVO.
 
             El problema de la subjetividad es que moviliza dos aspectos muy difíciles de controlar a la hora de construirnos un relato que podría titularse Cuántas horas trabajo a la semana. El primer aspecto es la IMPLICACIÓN, y el segundo, la MEMORIA.
 
              Vamos a verlo muy fácilmente. Hace 30 grados a la sombra para X y para Z. X e Z tienen que realizar una tarea, coger albaricoques por ejemplo. Su jornada es la misma y cobran por el número de cajas que recogen (a destajo). Se reparten el dinero a partes iguales porque van en la misma cuadrilla (un mismo centro o programa). X se implica mucho en el trabajo porque tiene un sueño para el que necesita dinero. Z se encuentra sin fuerzas y tiene problemas familiares que le ocupan y le preocupan. X defiende que en la recogida de albaricoques de este año se trabaja mucho más y hace mucho más calor que en la del año pasado. Z no nota esa diferencia pero se calla para no parecer más perezoso que X. La implicación aumenta la sensación térmica y la sensación de trabajar más. Realmente X trabaja más que Z. Pero no por estar en la recogida de albaricoques sino por su grado de implicación. En la siguiente cosecha, la sensación de trabajo volverá a depender de la implicación de cada uno/a.
 
             Por último la memoria. He pasado 15 años de mi vida trabajando como docente en el exterior y 20 años trabajando como docente en el interior, en España. He oído demasiadas veces a los profesores de universidad quejarse de los profesores de secundaria por no preparar bien a su alumnado, a los profesores de secundaria quejarse de los de primaria, a los de primaria quejarse de los de infantil, a los de la escuela pública afirmar que trabajan más que los de la privada, a los de la privada afirmar que trabajan más que los de la pública, a los de educación de adultos afirmar que trabajan más que los del sistema reglado, a los de los colegios e institutos afirmar que trabajan más que los de educación de adultos, a los asesores afirmar que trabajan más que cuando eran docentes, a los docentes afirmar que los asesores no rascan bola, a los de un nivel o una etapa afirmar que el trabajo es abrumador y que ya quisieran ellos/as estar en otro nivel o etapa… Mentiras, mentiras, mentiras… Sencillamente no es verdad que se trabaje más en el exterior que en España. Ni objetiva ni subjetivamente. En el exterior y en España podemos encontrar a compañeros/as que se escaquean y a otros/as que se dejan la piel y se convierten en workaholic. Si la memoria no fuese un relato tan autocomplaciente nos daríamos fácilmente cuenta de esta obviedad.

Dr. Francisco Palazón Romero 
En Mula, a 2 de diciembre de 2019

Cómo preparar el cuestionario para la convocatoria de docentes en el exterior
3ªEdición
PRÓLOGO
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CONTRAPORTADA
NOTA DE ACTUALIZACIÓN
Mayo 2020
 
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